sábado, 30 de mayo de 2015

Ensalada con patatas y jamón.





Hoy no descubro América, bueno, en realidad nunca descubro nada; pero la receta de hoy es una de esas que se hacen en todas las casas.

Admite mil variantes en ingredientes y presentaciones; así que pon y quita lo que te apetezca.

Yo puse:
Patatas, tomate, aceitunas, cebolleta, zanahoria, pimiento rojo, en conserva y…jamón cocido.
Además sal, aceite, vinagre y mayonesa.

Empezamos cociendo las patatas, lavadas, enteras y con piel, en agua con sal; cuando al pincharlas vemos que están tiernas las sacamos, dejamos que enfríen un poco, las pelamos y partimos en rodajas gruesas.

A la vez cocemos zanahorias, en agua con sal, en medias rodajas.

Mientras todo se cuece vamos picando menudito tomate pelado, cebolleta, aceitunas, pimiento en conserva.

Hacemos una vinagreta: por cada parte de vinagre tres de aceite y un poco de sal; lo batimos bien.

Agregamos a las patatas esta vinagreta; es importante hacer esto cuando la patata está aún templada porque coge mucho mejor el sabor que si está totalmente fría.

Para “emplatar” yo usé un aro porque hice raciones individuales; la ventaja de ser pocos en casa, del nido vacío y todas esas cosas.

Puse en el fondo las rodajas de patata, encima unas cucharadas de las verduras picadas y al final una cucharadita de mayonesa y un pequeño rulo de jamón.

Lo del jamón se me ocurrió porque vi, no recuerdo en que blog, una receta que ponía una salchicha y la llamaba “ensalada alemana”. Os lo cuento por si os sirve la idea.






Añadir huevo cocido, bonito, anchoas, salmón ahumado, espárragos o …tendréis un estupendo primer plato, aperitivo o cena, adaptado a vuestro gusto y/o a lo que tengáis en la despensa.



viernes, 22 de mayo de 2015

Bonito con vinagreta.




Empieza la temporada del bonito. Ya se han rulado en el puerto de Avilés los primeros y después de tantos meses sin bonito fresco ya teníamos gana.


Esta preparación es sencilla, se puede, o mejor se debe hacer con antelación, tenerla en la nevera e ir consumiendo según nuestras necesidades ya que al tener vinagre se conserva 2 ó 3 días sin problema.


Empezamos poniendo la raja de bonito en una cazuela con agua fría y sal; calentamos y dejamos cocer unos minutos hasta que veamos que se despega fácilmente la espina central, depende del grosor de la rodaja tardará un poco más o menos. Conviene no cocer de más para que no se seque el bonito.

Mientras picamos muy menudito cebolleta, pimiento rojo y verde, aceitunas, pepinillos en vinagre.

Dejamos enfriar el bonito; quitamos la piel y la espina y lo partimos en trozos.



Ponemos en un larguero los trozos de bonito y las verduras picadas; batimos aceite y vinagre, en una proporción de 3 partes de aceite por 1 de vinagre con un poco de sal y se lo añadimos.

Conviene dejarlo en la nevera unas horas antes de consumirlo, mejor de un día para otro. Se conserva varios días en la nevera.

Se puede usar en ensaladas, acompañando unas patatas cocidas en trozos grandes (cachelos), con huevos cocidos…



viernes, 15 de mayo de 2015

Pierna de cabrito asado.




Los asados dentro de su sencillez me parecen recetas muy complicadas; parece una contradicción ¿verdad? pues no lo es.

Son muy sencillos en cuanto a los ingredientes, en realidad se necesitan cuatro cosas, y muy complicados para dejarlos en su punto: bien hechos sin pasarse y que se sequen, no admiten espera cuando está hay que comerlo, cada horno es un mundo así que las temperaturas y los tiempos no son “transferibles” de uno a otro…

El cabrito de esta zona, Picos de Europa, es de calidad, pasta libremente, no los alimentan con piensos y se consumen muy jóvenes y tiernos.

Necesitamos para dos personas:

Una pierna de cabrito.

Ajos, sal, aceite y unas ramitas de romero fresco.

Untamos un larguero, de tamaño apropiado, con aceite de oliva; ponemos la pierna, adobada con sal, una cabeza de ajos sin pelar partida al medio y unas ramas de romero.

Lo metemos al horno a 220º para que vaya sellándose la carne y cogiendo un bonito color.

Cuando está dorado añadimos un vaso de agua, bajamos la temperatura a 200º y dejamos que se ase. De vez en cuando damos la vuelta a la pierna y la regamos con el jugo que suelta.

Para comprobar que está la pinchamos con un tenedor, no tiene que ofrecer resistencia, y la carne se desprende del hueso con facilidad.